Stephen Hawking . La valentía de seguir viviendo

2018
3 abril
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Stephen Hawking

Stephen Hawking.

Siempre he pensado que la cosmología me queda un poco lejos, básicamente por la dificultad en entender ciertas teorías en relación a los agujeros negros, inteligencia artificial o viajes interestelares.

Hawking, en mi opinión representó siempre la lucha por vivir, no únicamente vivir en un sentido estricto, sino de destacar, de crear, de mantener su propia ilusión a través de sus trabajos y su obra.

Es cierto, que en parte, siempre me impresionó su imagen, en escena, donde el científico se mostraba con total normalidad. La naturalidad, y valentía con la que se enfrentó y convivió con su enfermedad, hacen a Hawking inmortal. No únicamente por normalizar la enfermedad, sino la ambición de seguir creciendo como científico, sin rendirse, manteniendo las ganas de escribir, publicar obras, que sin duda, se cumplan o no sus predicciones, perduraran por siempre.

Como nos ocurre en multitud de ocasiones, nos interesamos por la obra del personaje una vez ya no está con nosotros. En la mayoría de casos, cuando el personaje desprende tanta fuerza por sí mismo, nos quedamos con el escaparate, sin más excusa de la propia pereza en profundizar en materias difíciles de entender por simples mortales.

La Brevísima historia del tiempo, editada en 2005, con las novedades de la primera edición de 1988, para ser una obra de divulgación, se transforma en compleja y densa, cuando pasa de dar una imagen y descripción del Big Bang y agujeros negros a fórmulas matemáticas de difícil interpretación para el lector medio. La primera edición consiguió el record Guinnes de ventas, con más de nueve millones de copias vendidas hasta el momento.

Preguntas que nos hacemos todos, llevadas a teoremas matemáticos; Cuál es la naturaleza del tiempo? ¿Hubo un principio o habrá un final en el tiempo? (si hay un principio fue cuando la nada era nada y se volvió algo y si hay un final será cuando ese algo se vuelva nada) ¿Es infinito el universo o tiene límites?

Su “relación con Dios” también tuvo sus momentos controvertidos tanto para él mismo como en su obra. En 2005, fue muy claro y afirmó “Todos somos libres de creer lo que queremos, y ese es mi punto de vista más simple sobre la explicación de que no hay un Dios, nadie creó el universo y nadie dirige nuestros destinos, no hay ningún cielo ni vida después de ésta”.

Posiblemente, afirmaciones como la anterior lo privaron del Nobel de física, que los más reputados científicos afirman que mereció en diversas ocasiones.

Hawking sobrevivió a una enfermedad, la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), que da a los que la padecen pocos años de esperanza de vida. El físico desafió esas predicciones desde su diagnóstico a los 21 años hasta su reciente muerte a los 76 años.

En diversas ocasiones, comentó que el secreto de mantenerse vivo se debía a su intenso trabajo intelectual y su sentido del humor. Lo cierto, es que esas ganas por seguir viviendo y creando, en mi opinión, son el gran legado de Hawking, más allá de su indiscutible contribución en la física y la cosmología.

Una de sus reflexiones se quedara en mi retina por siempre, como ejemplo de cómo superar adversidades y no rendirse jamás:

A los 21 años, mis expectativas estaban reducidas a cero. Era importante que llegara a apreciar lo importante, también es importante no desmoronarse, no importa cuán difícil sea la vida, porque puedes perder toda la esperanza si no puedes reírte de ti mismo y de la vida en general.

2018
3 abril
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