Cambiando el mundo financiero

2016
23 noviembre
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El pasado jueves tuve el privilegio de formar parte de la mesa redonda presentada por la Gestora Internacional Capital Group, en su primera jornada dedicada al asesoramiento financiero.

Estuvimos reunidos profesionales del mundo financiero, aquellos que nos dedicamos a dar servicio diariamente a ahorradores e inversores. Lo cierto, es que el mundo del asesoramiento y la gestión independiente está en auge, es evidente que algo ocurre, se suman cada día nuevos proyectos que intentan, por un lado, adaptarse a la nueva regulación de MIFID II de obligatorio cumplimiento en 2018, y por otro, prestar un servicio de independencia en la toma de las decisiones de inversión. En realidad, el cambio que se propone es revolucionario. Pasar de un sistema de asesoramiento bancario, sesgado por intereses empresariales y políticas comerciales dirigidas, hacia un sistema de foco cliente, en el que la relación asesor-cliente se ejerce sin filtros, sin intereses de terceros, y con una clara visión win-win.

Como casi siempre, el mercado anglosajón nos toma ventaja, y allí la figura del asesor independiente está absolutamente instaurada, y es referencia en la prestación de servicios de inversión. Marcan nuestro futuro, que es su presente.

El sentimiento unánime del auditorio era la sensación de estar delante de una oportunidad única que nos brinda la nueva regulación. Ser transparente en la relación con el cliente, ser claro y publicar la totalidad de los costes de gestión y administración, y ofrecer únicamente aquellos activos financieros que se ajusten al perfil y conocimiento del inversor.

La obligación del profesional por seguir creciendo y adquirir una formación continuada en busca de la excelencia en la gestión y asesoramiento son fundamentales para el futuro de este negocio. El control y administración por parte de los órganos reguladores para evitar la irrupción de los llamados “chiringuitos financieros” es fundamental para fortalecer la confianza cliente-asesor.

Y la banca seguirá siendo fundamental para cuadrar la nueva ecuación. La obligación de ser el mejor depositante para el inversor, capaz de volver a transmitir la confianza en un sistema financiero saneado. Y de una reputación intachable en su gestión y administración. Los deberes de la banca son vitales, y entender su nuevo papel de proveedor y depositario de confianza es la base para tener más y mejores clientes.

No hay ninguna duda, que el asesoramiento independiente ha llegado para quedarse, que el camino no es fácil, y los obstáculos innumerables. Pero la recompensa es la confianza de ser los guardianes del patrimonio financiero de las personas.

Un negocio de personas, para dar servicio a personas. Sin cortinas de humo, sin cortapisas, ni intereses comerciales. Volviendo a las relaciones personales como eje de la relación asesor-cliente, pasando de ser una relación comercial, a ser una relación vital.

2016
23 noviembre
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